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Carta de Dios a Nosotros
HIJO MIO
:Hoy al levantarte esperé tu saludo, pero estabas muy apurado y te olvidaste.
Te acompañé a desayunar y también me ignoraste.
Agarraste tu abrigo y te fuiste golpeando la puerta, igual decidí seguirte. Yo sabía que te esperaba un día duro, pero vos no te diste cuenta que yo estaba ahí para ayudarte.
Así transcurrió el día, pero yo todavía tenía esperanza de que te decidas a hablarme.
Llegaste a tu casa muy cansado y en lo único que pensabas era en irte a dormir.
Mis lágrimas se tradujeron en forma de lluvia y tampoco lo notaste.
Hijo mío, ahora que te veo dormido e indefenso, quisiera regalarte una llave valiosa que es la oración, para que con ella abras la puerta de la mañana y cierres la puerta de la noche.
Yo sé que tus días son pesados y difíciles, pero quiero que sepas que Yo estoy al lado tuyo para hacerlos más suaves y fáciles. Hijo, no te olvides que yo te amo.
TU PADRE